Misión del proyecto
En Diente de León acompañamos la infancia desde una mirada energética, sistémica, holística y profundamente respetuosa, reconociendo a cada niño y niña como un ser completo en constante proceso de desarrollo e interrelación con su cuerpo, sus emociones, sus vínculos, su historia familiar, la comunidad y el entorno natural. Entendemos el crecimiento como un proceso vivo que integra dimensiones neuromotoras, sensoriales, emocionales, sociales, cognitivas y relacionales, donde cada experiencia cobra sentido dentro de una ecología de sistemas humanos interconectados.
Nuestra misión es sostener un espacio de auténtico aprendizaje y seguridad emocional donde la infancia pueda desplegar su potencial desde la libertad responsable, la curiosidad y la confianza en sus propios procesos internos. Creemos en el aprendizaje autodirigido como motor natural del desarrollo: cuando el niño o la niña puede elegir, explorar, investigar y crear desde su interés genuino, el aprendizaje se vuelve significativo, profundo y conectado con la vida.
Nos inspiramos en diversas corrientes pedagógicas vivas que dialogan entre sí y enriquecen nuestra práctica cotidiana. De A.S. Neill y la educación libre tomamos la confianza en la autorregulación; de Rebeca Wild, el respeto profundo y el ambiente preparado; de Montessori, la autonomía y el cuidado del entorno; de Reggio Emilia, la escucha activa, la documentación pedagógica, el aprendizaje en co-relación y los múltiples lenguajes de la infancia; de la pedagogía Waldorf, el valor del ritmo, el arte y la conexión con la naturaleza; de Freinet, el aprendizaje cooperativo y vivencial; y de Paulo Freire, la conciencia crítica y transformadora. Nos nutrimos también de referentes como Emmi Pikler y el respeto al movimiento autónomo, Humberto Maturana y la biología del amor, así como de las corrientes de educación en la naturaleza que reconocen el bosque como un espacio vivo de aprendizaje.
Integramos la pedagogía sistémica, comprendiendo que cada niño y niña forma parte de una red relacional que incluye su familia, su historia y su contexto. Incorporamos la integración sensorial, la neuromotricidad y los aportes de la neuroeducación, reconociendo que el aprendizaje nace del cuerpo, del movimiento, del vínculo y de la emoción. Desde la mirada de las inteligencias múltiples, valoramos la diversidad de talentos y formas de expresión, adaptando el acompañamiento a las necesidades reales y cambiantes de cada persona.
Nos basamos también en otros referentes y enfoques que guían nuestro acompañamiento de forma activa y flexible, permitiéndonos atender a las necesidades, a la diversidad y a la complejidad viva de la infancia y sus familias. Esta integración de miradas busca sostener procesos auténticos, respetando la singularidad de cada niño y niña y acompañando desde la escucha profunda, la observación consciente y la adaptación constante al momento presente.
Acompañamos sin imponer, desde la presencia consciente, ofreciendo límites claros y respetuosos que envuelven y que generan seguridad y confianza. Reconocemos que la infancia necesita libertad para explorar y también comunidad para pertenecer; necesita movimiento y quietud, desafío y sostén, individualidad y vínculo.
Más que preparar para el futuro, nuestro propósito es acompañar el presente de la infancia con profundidad y coherencia. Queremos sostener espacios donde cada niño y niña pueda habitarse, autorregularse, vincularse y desplegar su potencial en conexión con la naturaleza y la comunidad. Aspiramos a contribuir a una cultura más consciente, donde crecer signifique desarrollar raíces firmes —corporales, emocionales y relacionales— y alas propias para participar en el mundo desde la autenticidad, la responsabilidad y el cuidado de la vida.
Cada niño/a llega con un potencial único y un plan de vida propio; nuestra labor es ofrecer el espacio, el vínculo y la confianza para que pueda desplegarlo.
Los principios en que basamos el proyecto de Diente de León son principalmente: no directividad, paidocentrismo, autoaprendizaje
espontáneo, voluntaria, variada y funcional, libertad, acompañamiento respetuoso, contacto con la naturaleza, juego libre , movimiento libre, coeducación, diversidad, realidad pedagógica, aprendizaje vivencial, aprendizaje en relación y especialmente comprensión, respeto y corazón
Paradigma pedagógico
Pedagogías activas y vivenciales
Los referentes pedagógicos que generaron el movimiento de las pedagogías activas y vivenciales han sido nuestro motor para crear este proyecto y para basarnos en el respeto a la infancia, confiar en todo el potencial que poseen en su interior y los grandes beneficios que genera relacionarse de forma respetuosa y en libertad.
Neuroeducación
Esta nueva ciencia que estudia como aprende y se desarrolla el ser humano a través del cerebro nos señala factores importantes para poder facilitar a la infancia contextos de aprendizajes en el que se desarrollen de forma espontánea y efectiva. Algunos de estos factores son: Movimiento, contacto con la naturaleza, emociones, relaciones, aprendizaje vivencial y sensorial, el juego libre y la creatividad.
Pedagogía sistémica
Los niños/as, sus familias y las acompañantes de Diente de León, igual que cualquier ser humano, no somos seres aislados sino que formamos partes de diferentes sistemas: social, escolar, familiar, fraternal, paternal… los cuales están interrelacionados entre sí, de manera que las situaciones, cambios, experiencias que se dé en cada uno de ellos afecta de forma directa a los demás. Por ello, no miramos únicamente a los niños/as sino que también dirigimos nuestro acompañamiento a las familias y a nosotras mismas para poder acompañar de forma global y no limitarnos a una perspectiva individualizada.
Juego libre
La infancia, juega por naturaleza. A través de juego libre, innato y espontáneo, los niños y niñas se desarrollan, aprenden e interactúan con ellos mismos y mismas, con los/las demás y con el espacio, favoreciendo así la aparición de multitud de situaciones para poder comprender el mundo que les rodea.
El juego libre se convierte así en un recurso necesario para el aprendizaje, tal y como marca la actual ley educativa.
Educación emocional
Somos conscientes de la importancia de las emociones en el desarrollo, relaciones y comportamiento del ser humano. Las personas somos ante todo seres emocionales que basamos nuestras reacciones atendiendo a la emoción que en un momento determinado invade nuestro ser. Por ello, para nosotras es muy importante la educación emocional, pero no sólo como aprendizaje y reconocimiento de las emociones, sino que nuestro día a día gira en torno al acompañamiento emocional respetuoso de la infancia, basándose en un aprendizaje activo de la parte emocional y atendiendo a las necesidades emocionales de cada niño/a. Siendo conscientes en cada momento de nuestro propio estado emocional, para poder ofrecer momentos emocionalmente conscientes y gestionados.
Pedagogía verde
Esta corriente pedagógica, nos indica la importancia de utilizar ciertas estrategias que nos permitan acompañar a la infancia en un contexto natural, de manera que el amor innato que tiene el ser humano hacia la naturaleza sea el propio motor de aprendizaje y desarrollo.
La Pedagogía Verde defiende que la naturaleza es el único contexto en el que puede darse un aprendizaje holístico, es decir, donde puede aprenderse todo, y además de forma espontánea, natural y vivencial. Los niños/as pueden aprender y satisfacer todos sus intereses que les permita desarrollarse en todas las dimensiones como seres humanos.
Movimiento libre
El movimiento está presente a lo largo de toda nuestra vida, a través de él interactuamos con el entorno.
El movimiento libre, tal y como ya lo percibe la actual legislaciñon educativa en España, es uno de los impulsores de los procesos de aprendizaje y del desarrollo integral.
Es necesario que los niños y niñas tengan la oportunidad de moverse en libertad para poder asentar las bases de futuros apendizajes y garantizar un adecuado desarrollo humano.





